23 mar 2010

#2

No me hables así.
Así como si nuestros labios no se hubiesen juntado nunca, así como si no reconocieses mi olor entre cien personas, así como si nuestros corazones no hubiesen latido al unísono, así como si mis oídos no supiesen cómo respiras, así como si no deseases sentirme siempre cerca, así...

19 mar 2010

Y si no, pregúntale.

Amanece un día gris, turbio, homogéneo, de esos que duelen.
El Tiempo también tiene derecho a tener días grises, porque, ¿quién dice que el Tiempo no sufra como los demás? Cuando tiene un mal de amores, el viento remueve el mar con gran intensidad. Cuando se aleja de quien no quiere hacerlo, diluvia como nunca.

El cambio climático no tiene nada que ver con el comportamiento del Tiempo, porque yo sé que él también siente. Hoy tiene un día gris.

Jugarse la vida.

Cuando me besó, le besé, y él me besó, y yo le besé, y me besó, y le besé, y el mundo se hizo líquido, caliente, pequeño, tenía la piel áspera, la lengua dulce, todo era áspero y dulce y cabía en la frontera simétrica de nuestros labios pegados, que se despegaban a veces, y se volvían a pegar para encontrar otro sabor que era fresco y a la vez ardía, y yo nunca había besado a nadie así, nunca había sentido esa necesidad implacable de besar, y de besar más, de seguir besando, como si me jugara la vida al borde de la boca, como si más allá del cuerpo que me abrazaba no existiera nada, como si los brazos que me estrechaban me protegieran de un vacío negro y compacto que codiciaba la fuerza de mis propios brazos.


A.G

15 mar 2010

Sé que corre en contra mía
que el tiempo muere en cada instante
y a usted parece no importarle
malgastarlo conmigo...

IF.